Hacia Belén va una burra... y hacia la India un asno cargado de esperanza y con un sueño por detrás de la mirada. lleva una fotografía de platero en la cartera, porque le recuerda que, incluso un burro puede emocionarse y emocionar. Y en el corazón yo me hice un remiendo y yo me lo quité... Porque a mi corazón ya no le sirven parches. Feliz Navidad a los amigos que hacéis posible el sueño de la Fundación Dharma
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