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martes, 27 de agosto de 2013

La Vieja Carreta.

El camino se hace largo y mi vieja carreta llena de riquezas de barro se balancea de uno al otro lado, con parsimonia, haciendo sonar en mi memoria cacerolas del pasado cuando las ruedas se hunden en los baches sucesivos de mi tiempo. Siento seca la garganta y los caballos de soslayo me miran pidiéndome un descanso, Sentido y Sentimiento al contemplar el ocaso aceleran anhelantes el paso, quieren ya nuevos pastos de los días que alimentan su eternidad rumiante de sueños. Ambos cargan en sus grupas con todos mis fracasos, aunque mi alma de arriero de emociones, ahora por fin comprenda que el éxito era el camino. Ya no hay destino que me mueva, y transito clandestino por secretos caminos de amor, donde bandidos de ilusión, asaltantes de razones, no se esconden. Que insulten a mi hombre, ¡Qué me importa! Traigo el alma rota en dos mitades, una es la que te amé y la otra lo que aún me queda por amarte.

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