Subo nuevamente, en esta gris mañana, abordo de mi alma. Entre alas de acero parto en mi destierro tras sembrar esperanzas. No hay altura ni distancia que de ti pueda separarme, porque toda distancia es breve, cuando vivo en el leve suspiro, ese que habita entre dos latidos de tu corazón. Vuelo con mis alas de esperanza y todo cuanto me alcanza a Dios se lo debo.
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