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jueves, 9 de mayo de 2013

La Cadena

Vivo encadenado, por un lado la cadena de mis días, de otro la de todos mis errores, eslabones que se añaden eslabones que me quitan. Soy un secreto a voces, y mi razón se precipita en su pensamiento de marmita donde bullen ilusiones. Mi corazón es ermita donde una errática alma habita en su oración, escondida en un rincón mientras las paredes tiemblan. Pronto acabará la contienda, la cadena de mi vida se acorta, y por la aorta que alimenta la eternidad de mi alma, solo el amor me regará, ganando mi anhelada calma. Dejaré de abrir las puertas para otros de sus propios infiernos, y de enfrentar sus demonios. Se rompen ya las cadenas, es tiempo de libertad.
Enviado desde mi BlackBerry® de Fundación Dharma

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