No necesito palabras que me hablen del universo, no necesito reversos de ninguna espada para justificar mis silencios. Calla el hombre y grita Dios en la pobreza, y la ciencia lo hace a destiempo, para apagar con sus fórmulas solemnes farolas de sentimientos. Que nadie ame ni piense, razones tiene su frente para ser devorada por la fiebre de la materia. Charla hueca, coro de ranas en la histeria de una charca del tiempo, que toda palabra la devora el silencio eterno, menos la del poeta que se hace eco en los planetas de sentimientos en el universo emocional de Dios.
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