Soy poeta fuera de control, vivo alocado por amor a los latidos, corazones perdidos que fibrilan sin sentido bombeando una emoción mientras a lo lejos se escuchan ladridos de perros eternos. No encuentro razón que a la vida incite a no ser por el desquite que el corazón le hace a la mente, cuando en el envite de argumentos derrotan los sentimientos a la lógica inalterable del ego. Que cese el hombre con su ruego pagano en el ruedo de la materia, acabe pronto la comedia para poder hablar con el autor. Busco un lejano calor que percibo en la frías estrellas de la noche, mi alma no hace reproches a la vida y si profunda fue la herida de mi mente, mayor es la corriente de afecto que la sana. No admito a la desgana que gane otra partida, el amor es mi destino y yo lo alcanzo navegando barcos de pobreza en un océano de esperanza.
Enviado desde mi BlackBerry® de Fundación Dharma
No hay comentarios:
Publicar un comentario