Por fin habló aquél que tenéis delante de vosotros, y cayendo de mundos ignotos, vino a vivir el alboroto de los hombres. Tiene el pasado vivo aunque no puede vivir de el y presente siempre a la muerte aunque no puede morir de ella. Vino buscando las huellas que dejó su maestro, lo hizo siguiendo la estrella titilante de un amor que fue su norte. Dejó en el sur todos los reinos para gobernar sus emociones, buscó por los rincones del universo, entre el polvo de los cometas, aquellas frágiles siluetas que se recortaron en sus pupilas sobre un lejano horizonte de los días. Vino para saber del hombre en su fragilidad, para gobernar la debilidad que su forma encierra, para probar el nectar de amor inmortal que su corazón esconde. No hace falte que llames, él ya te responde, porque conoce las respuestas, solo quien carga a cuestas con una pena que no le corresponde, puede entender al hombre cuando se queja.
viernes, 6 de diciembre de 2013
martes, 3 de diciembre de 2013
Un Par de Canciones
Sólo te escribí un par de canciones, y en mi corazón hecho jirones se quedó a vivir por sus rincones tu imagen en su nido de emociones, en la cara oculta de mi soledad, allí donde ahonda la orfandad de todos los sueños perdidos. Jugué con mi anhelo de poeta y tocando entre las teclas de mi piano, planetas excéntricos, perdí mi propio centro que volaba impregnando las notas con su perfume. Lo imposible se resume en el verbo amar, y en una suma de intangible duplicidad, la misma que esquiva agacha su mirada para esconder su culpabilidad. De vuelta en mi vieja taberna me siento frente al piano, y cuando levanto de nuevo su tapa, se desatan en vuelo presuroso, bandadas de palomas negras y blancas, que se escapan por las ventanas tras haberse alimentado con las migas de mi tiempo.
jueves, 21 de noviembre de 2013
Y sí, podemos
Y sí que podemos hacer algo, vivir con intensidad los sueños sin dejar que mediocres cotidianos nos tiñan el alma con el frío hielo de su vulgaridad. Vamos a crear, porque creando se nace de nuevo en cada plano, en cada paso sobre el escenario, en cada verso del poeta. Amigo soñemos, brindemos con el cáliz embriagador de los locos, de aquellos que se lanzaron a la carga gritando, ¡Adelante!, ¡Todo por un sueño!
El hombre desnudo
Algún día caminaré como un simple hombre desnudo, y mudo de sermones vagaré por los rincones apacibles de mi alma. Todo será calma, como aquella extraña ligereza que se alcanza al soltarse la coraza tras la batalla. El aire grita libertad en mis pulmones, y perros traidores que ladran a la luna quedan afónicos de oscuridad, agónicos de estrellas. Volveré hacia atrás sobre Tus huellas buscando mi libertad. Algún día caminaré como un simple hombre desnudo, desatando el nudo inefable de los días, cruzaré puentes de calendario sobre el río de la vida. Una lejana playa me llama, con el rumoroso arrullo de espuma blanca, me invita a dormir sobre la arena. En el horizonte se perdió la vela negra del barco de mis recuerdos, soy naúfrago de universos converso de amores mundanos, siempre enamorado de lo eterno.
miércoles, 30 de octubre de 2013
Algún día pasaré...
Algún día pasaré fugaz como el aromático perfume del jazmín, y transportado por el viento de la eternidad, saldré del jardín de soledad de los días, para labrar el huerto fecundo de mis actos. El tacto aterciopelado de tus manos tocará por fin mi frente y se hará entonces ausente la nostalgia, regresando del ayer de añoranzas para habitar esperanza de futuro. Si salté el muro, si atravesé las murallas fue para alcanzar la nave que lisonjera te alejaba de la playa de mi amor. Barco de temor donde mi dolor navega. He cortado a dentelladas la soga, he regado con mi sangre la cubierta, impulsado las velas con mi aliento, y atento a la cautelosa guía de las estrellas, alcancé por fin el puerto donde tú silente y viva te escondías, al otro lado de mi muerte.
sábado, 26 de octubre de 2013
Si Fui...
Si fui tristeza no fue, alma hoy lo sé, por ganar o perder. Fue por no saber que hacer con el tesoro preñado de amanecer que encerraba el cofre oscuro y lóbrego de mis noches. Los días pasados son soldados caídos en la batalla del tiempo, donde siempre a destiempo cargué contra el enemigo oculto en mis recuerdos.
Si fui alegría mañana por fin sabré, cuando caiga rota la envoltura de mi alma, si alcanzo por fin la calma que se adivina detrás de las pupilas divinas con las que Dios se asomó en cada una de tus azules miradas. Hoy no fui ni seré ningún mañana, soy el presente que llama al hombre desde todos los rincones del tiempo.
Si fui alegría mañana por fin sabré, cuando caiga rota la envoltura de mi alma, si alcanzo por fin la calma que se adivina detrás de las pupilas divinas con las que Dios se asomó en cada una de tus azules miradas. Hoy no fui ni seré ningún mañana, soy el presente que llama al hombre desde todos los rincones del tiempo.
lunes, 7 de octubre de 2013
Y Llegó la Aurora.
Y llegó la aurora, como siempre poblada con borrachos de última hora, embriagados de vino de ayer con miel de esperanza, "alcobohemia" del eterno mañana. Caminan con rutinaria desgana entre la miseria cotidiana del nuevo día. Resuenan en sus cabezas golpes de cristral, coral de espuma blanca de cerveza amarga, con la que la cordura brinda ancestral, dejando fuera de la fiesta a la locura de amar. Y ese paso cansado preñado de tos en pos de un sueño es todo cuanto poseen. Si salen o vuelven no lo sé, parece que hubieran estado allí siempre, habitando el crepuscular, minúsculo y difuminado mundo de tenues luces que separa la vigilia del sueño. Caminan como sombras espectrales, raídos personajes en busca de un autor, huérfanos de dueño; ofrenda de juventud abierta a un dios canalla quién les despierta de su siesta de olvido susurrándoles al oido promesas inagotables de un escaparate, moscas alocadas que rebotan contra el cristal sin llegar a posarse sobre ningún pastel.
Solo se Vive una Vez.
Se abrió la puerta y un cuchillo de luz desafilado de ocres partió mi vida en el ocaso. Sin hacer el menor caso al amor crucé el umbral pensando, "total solo se vive una vez". Y yo rehén de la inmadurez encuentro desde entonces un millón de muertes cotidianas. Tan poca vida para tanta muerte es la sutil herida por donde se desangra mi suerte. No me mata el hambre, me mata el hombre famélico de anhelos, desnutrido de emociones. Desleida en agua de razones pinta paisajes mi alma, lugares imposibles, mundos de acuarela, donde todo manjar vuela diluido con la lluvia del tiempo. Panes de bodegón alimentan fantasías, naturaleza muerta, pintura desierta de sabores, el cuervo loco de mis deseos se desespera con uvas de óleo. Poco a poco me acerco a la puerta, aquella que dejé a mi espalda, la misma que Dios mantuvo abierta para mi alma, porque es cierto que solo se vive una vez, ahora lo sé y esa vez es para siempre.
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